domingo, 15 de diciembre de 2013

DE MANJARES MARÍTIMOS POR NORUEGA


  Texto y fotos: Cristina M. Sacristán



Charlotte Skogen, de Visit Oslo, muestra algunas de las exquisiteces típìcas noruegas, en el centenario Engebret.


  Acaba de cumplirse el 150 aniversario del nacimiento de Edvard Munch, y el día 10, en el que se hace público el Premio Nobel de la Paz, nació Alfred Nobel. Son bonitos pretextos para acercarse por la tranquila Noruega, para conocer las múltiples esculturas y museos de Oslo, para adentrarnos por los fríos pero majestuosos fiordos, para pasear por las calles de encantadoras casitas por Bergen...

  Es curioso el comentario que se suele hacer entre españoles sobre la comida noruega: el prejuicio es que se come mal allí. Lo que sí se puede objetar es que, si no estamos atentos, pagaremos altos precios por comer y, sobre todo, por beber, pero hay que tener en cuenta que el pescado es fresquísimo. Y, si alguien sabe algo de pescado –al igual que vascos y gaditanos-, ésos son los noruegos. No hay que olvidar que, hasta el descubrimiento de petróleo en 1969, esta población era eminentemente pescadora, como lo delatan las bonitas casas vikingas de Gudvangen.





La cervecería Aeger, en Flam, es un acogedor espacio donde degustar cerveza.



  Ya en Oslo cataremos exquisitos sushis que, por cierto, no nos descapitalizarán. Linda, una vietnamita de origen afincada en Noruega, regenta un establecimiento cerca del Palacio Real, donde nos chuparemos los dedos. Junto a la puerta que conduce al baño, un cuadro evoca a Munch, tan omnipresente en la ciudad.

  Otra parada ineludible en la capital es el Café Engebret, centenario local en el que se reunían los artistas, desde Munch y Vigeland hasta Ibsen y el propio Grieg, quien aparece en un cuadro tocando al piano. Ibsen se asomaba desde el primer piso y le gustaba mirar al teatro que había al otro lado de Bankplassen. En este caldo de cultivo tan artístico, todavía hoy podemos disfrutar de salas de madera, llenas de encanto, con retratos de todos los presidentes noruegos. En una de ellas se distingue a Mette-Marit, actual princesa que trabajó como camarera en el Engebret. Sin duda, un espacio neurálgico para las personalidades del país escandinavo...




Antonio muestra las delicias que ofrece el Fretheim, histórico hotel entre fiordos.



  En el Engebret podremos degustar algunas delicias típicas noruegas. Su propietario, Kay Johnsen, da a probar el Aquavit, bebida destilada habitual allí, que reposa en barriles durante 6 años. El resultado es un sabor a licor suave y afrutado. Uno de los platos inevitables es el smørbrød, algo así como un bocadillo abierto, lleno de gambas pequeñitas. Los paquistaníes, numerosos en Oslo, se lo han aprendido y un recurso de urgencia es comprar uno de estos bocadillos en sus establecimientos por unos 5 euros al cambio. El paté se toma mucho en Noruega, también.

  Este restaurante histórico sirve el cake Verdens beste, un rico hojaldre relleno considerado uno de “los mejores del mundo”. Sin duda, la cerveza está presente en la comida.





Los diferentes productos del mar gritan al consumidor "¡Péscame!", en el famoso Fish Market de Bergen.



  Entre Oslo y la Región de Fiordos se halla Drammen, una ciudad caracterizada por su excelente cerveza y su cervecería de 1834, Aass Brewery. Ahí se produce el Aquavit  o Akevitt. Es común que estos espacios cuenten con destilería propia en el país nórdico, tal y como vemos por algunas ciudades polacas. Ya en Flåm, en plena Región de Fiordos, hay una parada típica, que es la cervecería Aager. Es un lugar encantador, donde la destilería salta a la vista estentóreamente y la gente charla en asientos con pelo de animal (allí es común la venta de pieles de zorro). En el remozado pero antiguo Hotel Fretheim ya hemos disfrutado de una gran variedad de quesos nórdicos, así como los pescados y variantes de salmón, incluso para desayunar.

  En esta zona de altas montañas y focas y ballenas, destacan los productos de caza y, por ejemplo, de res. Es habitual en Noruega que un plato con pollo u otra carne vaya acompañado por una guarnición, con verdura y patatas. Normalmente, nos pondrán mantequilla y diferentes tipos de pan antes de iniciar una comida. Los quesos son muy variados, y allí es típico uno marrón, autóctono, y el de cabra. La trucha y el salmón abundan en Flåm.

  Bergen, puerta de los Fiordos, bonita ciudad de cuento, sólo tiene un defecto: allí llueve unos 280 días al año. Es famoso su Fish Market, fundado por el rey Olav Kyrre en 1070, cuando era la primera capital de Noruega. A él acuden desde muy diferentes puntos de los alrededores, “por la calidad de las piezas”, y el carácter turístico e internacional de la ciudad lleva a los extranjeros a paladear sus viandas con gran gusto. De hecho, el Mercado sólo está atendido por inmigrantes, y tengo la suerte de congeniar con algunos de ellos, lo que me facilita entrar en calor con una sopa llena de tropiezos de pescado y una bandejita con salmón ahumado, marinado, etc.; bacalaos exquisitos e incluso ballena. Todo ello, por unas 300 coronas noruegas, lo que equivale a unos 40 euros. El despiece de la ballena es habitual en Noruega, y es curioso probarla, pero merece la pena seguir dejándolas nadar, libres, en el mar…




La gente lee plácidamente en el bar del Grand Terminus, en Bergen, donde Amundsen ofreció su última conferencia.



  A un paso, el mítico muelle de Bryggen es un paseo por la historia, entre casas de madera que casi se tocan, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Es “la vieja ciudad con espíritu joven”, la definen allí, y así lo demuestran su feria de la cerveza y el gran ambiente que tiene por la noche.

    Frente a la estación de tren, en el centenario Hotel Grand Terminus, casi toda la decoración está intacta. Parece ser que aquí el bravo Roald Amundsen dio su última conferencia, y se dice que su espíritu vaga por los pasillos… Desde luego, en esta patria de personas silenciosas y pacíficas, el espléndido comedor del Grand Terminus nos retrotrae a aquellos tiempos, del mismo modo que en un bar de cálida decoración en madera y velas, donde la prensa se despliega exuberantemente y podemos servirnos un té o un café para leer en un ambiente tranquilo.




Para más información: De Oslo a Bergen (El Tintero, 2013)
http://infoeltintero.blogspot.com.es/2013/05/de-oslo-bergen-cultura-paz-y-naturaleza.html)
Reportaje sobre el Oslo de Munch y Nobel, en Diari ARA (8 de diciembre)
Reportaje sobre el bacalao, próximamente en el Periódico 'Bilbao'
Comiendo por los ojos en Croacia  (El Tintero, 2013)
Pronto, recorrido gastronómico por Polonia en Carta de las Culturas

No hay comentarios:

Publicar un comentario