lunes, 4 de noviembre de 2013

EL MUNDO ENTERO ES GERNIKA



El Museo Euskal Herria de Gernika ha abordado estos meses la repercusión que ha tenido el 'Guernica' de Picasso en otros artistas. Icono antibelicista, el enorme lienzo sigue aún inspirando óleos, performances, dibujos... que gritan contra la guerra en cualquier parte del planeta. Repasamos algunos de ellos con ayuda del experto Xabier Sáenz de Gorbea


Texto: Cristina M. Sacristán
Fotos: Sonia Rueda y AA.VV.



Kepa Garraza ha 'jugado' a interferir en el cuadro original, desgarrándolo en diferentes versiones. Como un 'Asalto al arte'.


  Xabier Sáenz de Gorbea heredó, como su hermano Roberto, todo el arte que un padre prominente artista puede contagiar. Profesor en la Universidad del País Vasco, comisario, columnista y estudioso de diferentes corrientes artísticas, cuenta con decenas de hijos: todos aquellos alumnos con afán que hoy exponen por la Península Ibérica, Nueva York, París o Berlín. O que restauran o rigen museos, como Artium. Ellos saben bien que su maestro es cercano, y que eso facilita su capacidad de emocionarse ante las expresiones pictóricas, escultóricas, fotográficas, performances... Incansable, Xabier lleva toda su vida preocupándose por que el arte vasco tenga un nombre, por los nuevos talentos y por que cada i lleve su punto encima.

  En esta dinámica de trabajo y dedicación, Sáenz de Gorbea ha ido tomando apuntes, durante años, sobre las manifestaciones relacionadas con la obra de Pablo Picasso que tantos ríos de tinta ha generado. El director general de Bellas Artes Josep Renau solicitó, para su exhibición en la parisina Exposición Internacional de 1937, el célebre cuadro cubista y surreal que compuso el autor malagueño, en no mucho tiempo, ya que el terrible bombardeo sobre la localidad vizcaína tuvo lugar el 26 de abril de ese año y para junio Picasso ya lo había terminado. La petición partía del Gobierno de la República Española. El polémico pintor ya llevaba tiempo viviendo en Francia.

  Ante la dictadura de Franco, Picasso convino con el Museo de Arte Moderno de Nueva York que custodiara su gran obra, hasta que su país retornara a la democracia. Finalmente, fue recuperada en 1981, y desde 1992 es visible en el Museo Reina Sofía de Madrid. La polémica parte, desde entonces, de la conveniencia o no de que el mural se exponga en la propia villa foral guerniquesa. Muchísimos vascos así lo vienen solicitando, como un derecho. Lo cierto es que la experiencia de Gernika en ese abril de 1937 fue brutal: una de los supervivientes de La Maleta Mexicana me narraba cómo, desde Bolibar, veía todo el cielo rojo por el ataque de los aviones fascistas. La población civil y el municipio fueron arrasados.




Aspecto de la exposición `Los últimos Gernika', en el Museo Euskal Herria.





  "No, la pintura no está hecha para decorar las habitaciones. Es un instrumento de guerra ofensivo y defensivo contra el enemigo", afirmó el creador del Guernica. Una de las cosas más llamativas de esta obra intencionada es que en ninguna parte del lienzo aparece una referencia concreta al bombardeo de Gernika. Ni siquiera a la Guerra Civil Española. En blanco y negro, y de 3,50 x 7,80 mts., es un cuadro simbólico, que se erigió como icono de los sufrimientos que produce la guerra en las personas. Además de una de las obras de arte más valoradas en el siglo XX.

  Así lo ha explicado recientemente, en dos conferencias, Sáenz de Gorbea, en un marco inmejorable para ello: el Museo Euskal Herria de Gernika, donde han estado expuestos cuadros, grabados y fotografías, además del visionado de dos proyecciones, con un nutrido número de creaciones artísticas, fanzines, etc. La exposición acaba de terminar, pero el recorrido por estos documentos antibelicistas ha sido profuso. Los responsables del Museo se congratulan del esforzado estudio documental de Xabier y de estas obras "artísticas pero también una reivindicación socio-política desde el ámbito popular". El comisario pretendía con todo ello "su divulgación social. Que no se quede en un cajón y que llegue a todos los públicos". Ya son siete exposiciones en su cv, hilando con su preocupación "desde los tiempos de la carrera. Es una cuestión de capital importancia. Nada menos que tratar de entender el horror de la violencia y la injusticia de la mentira". Entre sus irreductibles propósitos se encuentra crear un libro que compile sus investigaciones".

  "Hay personas que actúan por intereses crematísticos, y sólo entonces se afanan en la tarea encomendada. Otros muchos, por contra, realizan los trabajos siguiendo el dictado de su propio deseo", valora Xabier. Esa "voluntad personal o respuesta ideológica" ha dado lugar a una serie de obras derivadas de "la enorme significación simbólica del Guernica y la especial intensidad metafórica" del devastador bombardeo del 37. Xabier califica el "alegato simbólico" de Picasso de "el más grande cartel del mundo contra la guerra".

  Artistas internacionales "fascinados" ante el Guernica, "pintado y aludido teniendo en cuenta su sentido crítico respecto del bombardeo y llevándolo a otras circunstancias ignominiosas", puntualiza el experto. Desde 1969, el Equipo Crónica comienza a hacer versiones, convirtiendo el cuadro en "un icono de la rebeldía y la lucha antifranquista". Reproducciones en las paredes de los barrios al final de la dictadura y en la transición, mientras Auzolan producía bastantes obras, de artistas y anónimas. "También se han hecho muy famosos los Guernicas de Belfast, Berlín o Gaza y de otros pueblos en lucha. Pintados en la calle, presentan variaciones cromáticas y contextualizaciones locales que dejan la estructura intacta".



`Kill lies all´, una muy interesante visión de Javier Arce del `Guernica´. Expuesta en Madrid en 2012.


  Variedad de materiales y de soportes, de tamaños y de colores... el Guernica original, rico en matices grises, será rasgado, adaptado, ensalzado... A veces sólo se utiliza algunas de sus partes. Ha habido encargos, explica Xabier, como el que hizo Nelson Rockefeller en 1955 a Jacqueline de la Baume, y que derivó en el tapiz que hoy luce la ONU. El taiwanés Lee Mingwei realizó en 2006 un Guernica en arena de colores, que podía pisarse y era barrido al terminar la muestra. El cántabro Javier Arce hizo de un cuadro en papel, enorme como el original, una obra que estruja, pero que luego recupera, como homenaje al lienzo de Picasso.

  La polaca Goshka Macuga presentó en 2009 la réplica del tapiz de la ONU de cara a la inauguración de la White Chapel londinense. Todo ello acompañado de un vídeo que mostraba la destrucción franquista. El norteamericano Ron English lo ha pintado muchas veces, introduciendo elementos pop. Peter Saul y Art & Language recrean versiones irónicas y críticas. Como signo de injusticia, lo hace suyo la danesa Nadia Plesner, utilizando fragmentos en Darfurnica (2010).

  El británico Gary Hume aporta una óptica libre, en 1992, con Mi Guernica. Por su parte, el norteamericano Richard Serra abordó en 1986 un trabajo de 38 toneladas, relacionando Gernika con Bengasi. Lejos de las "frágiles y livianas obras de cristal" dispuestas por el suelo por José Prieto y Vega Ruiz, en la Kultur Etxea guerniquesa, en 2000. El graffitero Suso33 participó en el Homenaje a Guernica del Reina Sofía, en 2006. Las torres-vitrinas, emuladoras de bombas, del chino-canadiense Terence Koh; el Memorial Gernika de Alfredo Jaar en 2012; el puzzle de un Guernica de la revista Poesía, en 1993... son algunas de las manifestaciones de artistas de todo el mundo, incitados por ese icono ineludible del pasado siglo.





  Evidentemente, los artistas vascos han sentido siempre muy cerca este motivo picassiano. Nicolás Martínez Ortiz de Zarate ilustra el libro Guernica que el Gobierno vasco publicó en plena guerra civil. Nik (Luciano Quintana) realiza ilustraciones para denunciar los sucesos de Otxandiano, Bilbao, Durango, ¡Gernika!, en la revista Gudari de 1937. Aurelio Arteta dibuja a un hombre arrodillado ante las ruinas humeantes. Pasado el tiempo, los guerniqueses Pelayo Olaortúa, Luis Iriondo, Ricardo Abaunza y Sofía Gandarias producirán pinturas más figurativas sobre el siniestro de la villa foral. Agustín Ibarrola, Rafael Ruiz Balerdi y Dionisio Blanco son algunos de los autores que han evocado el bombardeo de la Legión Cóndor.

  50 años después del desastre, Gernika desplegó importantes obras de Alfonso Gortázar, Iñaki de la Fuente, Darío Urzay, Remigio Mendiburu, Javier Viar... José Luis Zumeta hizo, en 1999, un gran mural, mientras Jesús Mari Lazkano, Javier Morrás y Daniel Tamayo realizarán un trabajo coral. Ibon Aranberri, Kepa Garraza y José Ramón Amondarain son algunos de los pintores que parten del icono de Picasso. Los collages de Keixeta, el réquiem de Pepo Salazar o el Guernica contra la guerra de Jabier Herrero son algunas de las obras recientes con este motivo imparable.

  El bombardeo ha originado que el Museo Euskal Herria y el Museo de la Paz vengan organizando excelentes exposiciones monográficas, como los cuadros de Ortiz de Elgea, realizados ex profeso para el 75º aniversario del suceso histórico, en 2012. Lo que fuera una tragedia sigue teniendo vigencia, por suerte y por desgracia. La parte negativa es que el mundo aún se rija por la violencia, y que no hayamos logrado aún erradicar ese lado oscuro del ser humano. La positiva, que la Humanidad sigue adelante gracias al pálpito de los corazones sanos, que se empeñan, día a día, en que este planeta sea más habitable, en denunciar, en plasmar sobre lienzos, papeles y paredes en blanco su inconformismo. Larga vida para el Guernica...

Dos de las expresiones, en dos y tres dimensiones, relativas a la `herencia´ del famoso lienzo de Picasso.





Para más información: Reportaje en Deia El mayor cartel contra la guerra (octubre 2013) y II
Entrevista a Luis Basáñez, catedrático en Ingeniería: "Las curvas del Guernica se pueden medir"  (Deia, 2010)
Ver algunos otros trabajos sobre Arte y Cultura en El Tintero
Web Euskal Herria Museoa


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